Todo el mundo tiene un comienzo.
Lógicamente, yo también.
Decía el fallecido Steve Jobs que con el paso del tiempo, serás capaz de unir los puntos de los momentos de tu vida que te han llevado a lo que eres en estos momentos.
No le faltaba razón.
El cúmulo de circunstancias que te han tocado vivir, junto con las decisiones que has ido tomando en la vida, te llevan a la situación actual.
Mis años mozos pre automatización industrial
Echando la vista atrás para ver cómo he acabado en el mundo de la automatización, comienza mucho antes de saber lo que era un PLC, ni para qué servía.
Me encantan los ordenadores, la tecnología, y la informática en general, desde muy pequeño.
Cuando era un niño me flipaban los ordenadores: los juegos (arcaicos), esos primitivos gráficos, o simplemente el poder conectarlo a la tele y poder cacharrear... alucinaba en colores.
Entonces, tras ser muy, pero que muy pesado, mis padres accedieron a inscribirme en un curso de BASIC que se daba en el colegio tras las clases: 4 horas a la semana, martes y jueves de 5.30 a 19.30 si lo recuerdo bien.
Así durante dos años. En séptimo y octavo de la extinta EGB.
Las primeras clases fueron horrorosas.. ¿qué demonios tenían que ver los diagramas de flujo con saber programar y hacer juegos?
Pero así empezamos: con el ordenador apagado (un MSX con disquetera de baja densidad como añadido), papel, boli y un montón de figuras como entradas de datos, salidas, if etc, todas ellas dibujadas en una pizarra blanca.
La primera pizarra blanca que veía. ¡no se usaba tiza sino un rotulador que se borraba!
¿Había algo más flipante que eso?
Tras esas clases, un par de años después, heredé de mi primo su MSX de 16KB. Sí, 16 KB.
Agoté su memoria realizando un pequeño juego de fútbol.
Daba al Enter y el retorno de carro tardaba como 10-15 segundos en devolverme el control de todas las líneas de código que tenía.
Que no serían muchas, pero con 16KB tampoco daba para mucho más.
Siguieron los años, y aprendí a manejar LOGO en bachillerato.
No el de Siemens, sino el de avanza tortuga, gira derecha 90.
Ese. El que valía para dibujar.
Una verdadera pérdida de tiempo a mi juicio ya que no era lo que me esperaba como siguiente paso dentro de la programación.
Los años de la carrera
Mi hermano, también ingeniero industrial, me animó a realizar su misma carrera.
Yo quería hacer informática en la Universidad de Deusto, pero la economía familiar no se podía permitir esas alegrías.
Por otro lado, mi padre había sido jefe de taller de una empresa de bombas de agua, y digamos que los chicos en mi casa tenían un poso claramente industrial.
Además, soy de Barakaldo, una zona muy industrial cuando era crio.
Hoy no es ni la sombra de lo que era cuando existía Altos Hornos de Vizcaya.
La cuestión es que ese regustillo industrial, quieras que no, te va marcando.
En la carrera de ingenieros, nos impartieron clases de Pascal (sí, sí, ese que se parece tanto a SCL).
Si bien es cierto que era ya un lenguaje superado ampliamente por C, VB, etc, me sirvió de mucho para entender los lenguajes estructurados y adquirir más nivel como programador.
Por aquel entonces programé mucho en Pascal.
Realicé varios programas alguno de los cuales me los publicaron el las revistas de la época como PC Actual.
Uno de ellos los publiqué bajo licencia cardware.
Es decir, si querías la licencia final, el usuario tenía que escribirme una carta con un sobre y un sello para devolverle la misiva con la licencia.
Así recibí cartas de muchas partes de España, pero también alguna de latino américa. La minoría, eso sí.
Seguí programando, y realizando mis pinitos en otros campos como Photoshop o 3DStudio.
Todo lo que tenía que ver con un teclado y un ratón me interesaba.
Eran los primeros años de internet y cómo no, todo aquello me volvía loco.
Siempre que podía me escapaba al centro de cálculo donde poder navegar y chatear con unas arcaicas consolas de Unix. Lo de navegar era un decir, porque eran monitores CGA y era imposible ver una web.
Posteriormente ya pusieron unos flamantes 386 con los que al menos, se podía navegar de una forma lenta, pero segura.
Me interesé por aprender HTML y posteriormente PHP.
Aquello me gustaba muchísimo.
Hice mi primera página web (estática) sobre las II Guerra Mundial. Tenía incluso un foro.
También hice programas para mi HP-48 que se sacó a medias la carrera conmigo.
Bendita calculadora. Qué fácil se hacían los cálculos con este cacharro.
El PLC, ese gran desconocido.
Durante la carrera, había una asignatura en la que fuimos al laboratorio para manejar nuestro primer PLC.
Un S5 con el que realizar el programa de un semáforo.
Pues ¿sabes qué? Ni lo hice bien, ni me gustó.
No entendía ni jota.
Mi cabeza no estaba hecha aún para ese software en MS-DOS y salidas que hacían que se iluminaran lucecitas.
Claro que fueron un par de horas nada más, por lo que poco o nada pude aprender por aquel entonces.
Realmente mi primer contacto con un PLC fue bastante frustrante.
Epoca profesional: llega la automatización industrial
Cuando estaba terminando la carrera, tuve la oportunidad de realizar mi proyecto de fin de carrera en Guardian Llodio, donde aún sigo trabajando.
Al final de los 9 meses me ofrecieron quedarme, y así lo hice.
Comencé un 1 de julio de 2003 como supervisor de producción, sin haber defendido el título aún y sin saber qué era el vidrio prácticamente.
Pero pronto me ofrecieron pasar al departamento de ingeniería y accedí sin pensarlo dos veces.
Era para lo que había estudiado.
Lo que me gustaba.
Ahí es donde comencé a programar PLC.
No sin antes tener una pequeña formación interna para comenzar a desenvolverme por mi mismo.
¿Sabes con qué empecé a programar?
Sí. Efectivamente. Con un S5 nuevamente.
Pero esta vez fue diferente. Me gustaba porque veía para que servían en las líneas de producción.
Podías dar vida a las máquinas con ese aparatito.. ¿no es genial?
Claro que me costó cambiar mucho mi chip.
Estaba acostumbrado a lenguajes de más alto nivel, que se ejecutaban línea a línea y que el programa del PLC se estuviera ejecutando todo el tiempo, ciclo tras ciclo, me jugó más de una mala pasada.
Pero esta vez, logré que funcionara el semáforo.
Me hicieron responsable eléctrico de un par de instalaciones para comenzar donde había mucho S5-95U fundamentalmente.
Poco a poco le fui cogiendo el gustillo.
Y cuando ya empezaba a manejarlo con cierta soltura... S7-300.
¿Qué demonios era aquello?
¿Por qué había tanta ventana?
Por el amor de Dios, había que meter hasta el bastidor para declarar el hardware.
He de reconocer, que me costo un poco al principio.
Pero me hice con él rápidamente.
Aquello era mucho más potente que el S5.
Se podían hacer muchas cosas... realizar una multiplicación ¡no era una función específica!
Allá por abril o mayo de 2004 me encargaron la programación de mi primera línea completa: una línea de inspección de parabrisas.
Había entrado en ingeniería en septiembre y ya estaba preparado (más o menos) para el primer reto serio.
Hice mi programa de modo Offline, con sus pantallas en Protool, los esquemas eléctricos... todo desde cero.
Disfrute como un gocho en un barrizal. Pero metí más horas que el reloj de la torre, también hay que decirlo.
La cuestión es que una vez cargué el programa... nada funcionaba correctamente.
Una cosa era el papel, y otra cosa era que la máquina aceptara mis órdenes como estaban en mi cabeza.
El baño de realidad fue grande. No tenía NPI de cómo programar un PLC con garantías.
Visto con perspectiva, fue normal lo que me pasó.
No había tenido una formación específica de programar autómatas, y todo lo que había aprendido había sido de lo que me habían enseñado mi jefe y compañeros. Poca cosa para lo que necesitaba.
Así que a base de horas, pruebas, errores, y mucha mala leche (más de un juramento ya salió de mi garganta), logramos arrancar la línea con éxito.
A partir de ahí, la cosa cambió.
Digamos que me había bautizado en esto de la automatización.
Luego llegaron más proyectos, de diferentes índoles.
Nuevas máquinas completas, modificaciones de todo tipo sobre maquinaria existente, programación de robots Fanuc, programas HMI en entornos de Siemens o VB... hasta hoy.
Paralelamente he seguido programando a nivel particular, creando un blog sobre linux que mantuve durante varios años (Ubuntu concretamente), e interesándome por cualquier cosa que tenga relación con la tecnología e internet.
He instalado y jugueteado con muchas distribuciones de Linux. Arch-Linux y Debian las mejores para mi sin discusión. Las he disfrutado muchísimo.
Lamentablemente para trabajar todo está pensado para Windows y no me ha quedado más remedio que agachar las orejas y claudicar.
He realizado algunos pinitos programando sin mucho fuste en Android por el simple hecho de saber si era capaz de realizar una aplicación.
¡Ah! y como no, tengo no una, sino dos raspberry pi con las que juguetear y cacharrear con el cada vez menos tiempo que tengo.
¿Qué lecciones aprendidas saco de estos años?
He aprendido mucho durante estos años.
También es cierto, que le he dedicado muchas, muchas, muchas horas fuera del horario laboral a aprender, a hacer pruebas, a leer, documentarme por mi cuenta...
Cuando aquello no tenía esposa, y podía dedicarle mucho más tiempo que hoy.
Creo que todo hubiera ido mucho más rápido y eficiente si hubiera tenido una mejor formación en mis inicios.
Claramente aprendí por el camino largo. Muy largo.
Gracias a mis conocimientos previos en programación pude lograr los diferentes hitos que me fueron marcando, pero de otra forma hubiera sido mucho más duro. O no posible en los tiempos marcados.
Por eso, si estas en la situación de empezar a programar autómatas y no tienes tiempo para ir con prueba y error, te recomiendo que te formes.
No te digo que te formes con los cursos que yo dispongo como el curso de TIA Portal
Hazlo con otro si crees que va a ser mejor para ti.
Pero hazlo.
Invierte en ti, en tu formación.
Será bueno para ti, y para tu futuro.
Te hará crecer como profesional y como persona.
Yo sigo aprendiendo.
Documentándome cada día.
Realizando cursos de pago por mi cuenta de temas que me interesan.
No con la misma prisa que entonces, pero cada día le dedico un poco de mi tiempo libre.
Esto, con el paso de los años, marca una gran diferencia.
Somos muy optimistas en lo relativo a lo que somos capaces de hacer a corto plazo, en una semana o en un mes.
En cambio somos poco ambiciosos en lo que somos capaces de hacer a medio o largo plazo, en dos o cinco años, si te lo propones.
Y que te quede claro: nadie lo va a hacer por ti, sea lo que sea que quieras conseguir.
Todo depende de las ganas y determinación que tengamos para lograr nuestros objetivos (yo también me incluyo).
Como reza en la imagen de esta entrada, y lo has escuchado miles de veces, un viaje de mil millas empieza dando un primer paso.
¿A qué estás esperando?
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